"Hay países que están discutiendo con nosotros esa oportunidad," declaró el general Peter Pace a periodistas en Cartagena, Colombia, cuando se le preguntó si Washington estaba estudiando otras opciones distintas a Manta.
El mandato de Pace como jefe del estado mayor termina este mes.
Pace no hizo mención a qué países participan de las negociaciones, pero funcionarios estadounidenses hablando bajo condición de anonimato dijeron anteriormente este año que Perú y Colombia se les habían acercado con ofertas. Ambos países niegan tal cosa.
Las operaciones antinarcóticos se han convertido en una de las misiones centrales del Ejército de Estados Unidos en América Latina. Colombia y Perú reciben la mayor parte de la ayudar militar estadounidense en la región.
Colombia, el principal productor mundial de cocaína, recibe el mayor paquete de ayuda más de Estados Unidos fuera de Oriente Medio y el presidente conservador Alvaro Uribe se ha convertido en un aliado central de la Casa Blanca en la región.
Correa se ha sumado a Chávez en sus ataques contra el Gobierno de Bush y en la promoción de una agenda socialista como una alternativa a las políticas exteriores y de comercio de Estados Unidos, entre ellas el programa antinarcóticos Plan Colombia.
Ayudado por fondos estadounidenses, Uribe ha enviado soldados para fortalecer la seguridad, contrarrestar a los rebeldes izquierdistas que libran el conflicto más antiguo en América Latina y capturar a importantes traficantes de cocaína.
Pero los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia siguen luchando en zonas rurales remotas y el país andino aún exporta al menos 600 toneladas de cocaína cada año, principalmente a Estados Unidos y Europa.